Síndrome Retroalimentario del Lapso Existencial

En 1.987 se abrió al
gran público el
QuiénSabeSiElMásFelizRincónDe-LaTierraPeroSeguramenteElMásSanoDeEstaTM, un parque de
atracciones tan comedido y ñoño que estaba destinado a individuos cuya edad mental no sobrepasara la fetal. Justo un año después
extraordinarias atracciones y espectáculos como
El Abominable Calcetín Rojo en La Colada Blanca,
La Opereta del Triste Tenedor Huérfano De Una Sola Púa y
La Pastilla de Jabón Que Remontó Por Instinto La Bañera habían superado todas las
expectativas y los empleados ya no podían dar a basto ante tal demanda. El parque tras seguir escrupulosamente la férrea política de contrate al más lerdo del pueblo contrata al más lerdo del pueblo. En su primer día Gregory, nuestro protagonista sin tiempo para
presentaciones, muere de una caída
original y llamativa, efectiva aunque poco
ortodoxa y solo muy ligeramente
mortal, desde una calabaza de 100 pies de altura que hacía las veces de noria. Cuando lo encontraron ocupando el mínimo
espacio vertical que algunas leyes de la física permiten como posible
(y otras por imposible) sobre el puesto de suculentos puerros hervidos y embutido en su traje de jirafa moribunda y expectorante contra las infecciones laringeas los pocos que lo
vieron lo describieron, invariablemente, como un vejestorio imberbe aplastado o un mozalbete decrépito despachurrado.
Y ahora comienza una breve sinopsis vital de Gregory, un hombre por el cual los años no pasaban por él más bien lo atropellaban con un furioso vagón de una
extraña montaña rusa temporal. Gregory nació con el
síndrome retroalimentario del lapso existencial. Una maldición tan rocambolesca que a los
inventores del karma en su limbo les dio un súbito
ataque de vis cómica letal y se reencarnaron en una manada de hienas que se ganaban la vida tronchándose con los pésimos gags de
series de humor para solterones nostálgicos. Y es que Gregory nunca tuvo una vida fácil, vivía en un cuerpo de segunda mano usado por él mismo y eso nunca es agradable, verbigracia tener resacas con años de antelación a tu primera borrachera con calzoncillos en la cabeza a la tierna edad de 6 años. Cosas así marcaron su estrambótica infancia y le obligaron a
sobrevivir con otros inadaptados sociales en las cloacas como el
espeluznante jorobado que ofrece su prominente giba a ludópatas consumados, un ascensorista sin brazos y un honesto vendedor de coches usados. El día que vió flotando un anuncio para gente dispuesta a trabajar disfrazada en el
pintoresco QuiénSabeSiElMásFelizRincónDeLaTierraPeroSeguramenteElMásSanoDeEstaTM le cambió la vida. Le habían contratado pensando que sus desgarradores y terribles
cambios corporales eran tics de un bromista empedernido, ya que
cualquiera que diga
"buenos días" con la voz balbuceante de un lactante, la ronquera de un viejo griposo y el vozarrón del jefe malaspulgas es un tipo indeciblemente dicharachero.
Hey y el resto ya es historia caballeretes.
Teoría abiogenética sobre la validez de las especies

Es bien sabido desde la más ignota antigüedad o desde la última edición del
Science que los koalas son la
especie más perfecta del universo
*. Es de petulantes
homínidos creer que un dios guaperas y que se hace la manicura todas las semanas los ha hecho a su
imagen y semejanza. Según los apócrifos textos, de un sabio eremita que jura dar de comer a las montañas cercanas, el ser humano era una
raza destinada a vivir en manadas de once miembros exactos y guardar celosamente el huevo sagrado hasta poder colárselo en la cueva de la tribu rival. No hace falta decir que algo fué francamente mal durante su
creación. Piensen durante un momento en koalas de nuevo, en su supremacía teleológica, en la culminación como especie, en la
dominación de los dúctiles sentimientos humanos, en la completa subordinación del hombre hacia el koala. ?Es que no lo ven? Yo tampoco, siempre pensé que los
mesmerizantes peces tropicales nos dominarían subersivamente poco a poco, o los entrañables caníbales de los hamsters, o los loros que cuentan historias de terror antes de dormir a los
niños o hasta esos seres con forma de pelusa y vocecillas
chillonas que siempre quieren comer gominolas y prender fuego a los edificios altos. ?Es que no lo
ven? Miren bien debajo de sus camas, yo sí los veo.
(
*)Universo conocido claro, excluimos aquí al extraño y
multidimensional universo de Wiltussiy. Un universo con tantas dimensiones que la
especie dominante es un blanduzco maniquí que piensa con los pies y tiene como número sagrado a cualquier múltiplo de dos. También es tremendamente
ridículo la estúpida forma que tienen de desplazarse con la cabeza, enarcando las cejas
alternativamente a pequeñitos brincos ; por supuesto esto provoca que su etéreo e infinitamente saciado estómago le den arcadas y expulse la sopa cuántica necesaria para crear galaxias. En algunos sitios son
adorados como los dioses del vómito primigenio, sin embargo, en otros les buscan por nunca pagar sus facturas.
De circos y defunciones

El
espectáculo debe continuar. Eso mismo dijo Berzög, el único payaso lacrimógeno del mundo, cuando aquel hombre sentado en la primera fila se había sacado sus vítreos ojos de las cuencas a modo de cuchufleta, él odiaba a los tuertos. Seguidamente apareció en la pista principal, con redoble de tambores, el titánico y formidable Braulio Colosso y su impresionante acto que le requería tal inhumano esfuerzo que se fracturaría las dos terceras partes de los huesos de su cuerpo, en el día de hoy se enfrentó a un
ominoso almohadón de plumas. Tras retirar al lesionado forzudo, con la ayuda de unos gentiles paquidermos
funambulistas, le llegaba el turno al perro domador de
humanos Vladimir y a sus
fieras más salvajes: el hombre de calcetín de ejecutivo, el corbata mormónica, la cajera
pintauñas, el taxista lenguaraz, el camarero sordo, el calvo de una sola ceja, la vecina pedigüeña y hasta el terrorífico encuestador sobre su marca favorita de profilácticos. La noche seguía pletórica y ahora Salidziia, la mujer alopecica, se desnudaba e introducía en una inmensa urna, a modo de diorama de
plató televisivo, con miles de víboras parlantes y retaba al
público a diferenciarla de las demás. Cuando nadie consiguió acertar con ella uno de estos zafios ofidios se levantó y presentó el número de Jeff, la cigarra racionalista, que logró solucionar los problemas habitulaes entre Helmut, el oso bailarín y las pulgas
hematófagas saltimbanquis llevándose un
escaso 76% de beneficio. Sin duda alguna la más sorpendente de todas fue la última función. En ella el famosísimo ejército de mimos copiaron las berrugas, las calvas, las braguitas rosadas y las caras de
asombro de cada uno de los espectadores y cuando los unos fueron los otros abrieron las jaulas de las hambrientas fieras. Había sido absolutamente todo un clamoroso
éxito.
Luchando contra el stress
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Hay que descargar la agresividad , eso lo sabemos bien en la carpa . ¿nunca has sentido la acuciante necesidad de agarrar una sierra eléctrica y ver si anda bien del hígado esa persona a quien tanto QUIERES? . Pero claro , esa tendencias tan poco afectivas tienen que tener alguna base psicológica ¿tambien a ti te daba pellizcos la niña de las coletas? Sabemos que eres una piltrafa humana , sabemos que durante años de visionar Vaca y Pollo te quedaste sin amigos y lo más parecido que tienes a ello es un Sr. Potato con cara de unos dibujos con un protagonista estrella del blanco y negro y con una grave inflamación neuronal. Yo por mi parte siempre he preferido otras actividades mucho mas relajantes como ver flashes sin sentido y evadirme de la realidad , aunque sea pagando impuestos . |
El Sexo vende
 | Sexo ha sido por quinta vez consecutiva el empleado del mes en cuanto a ventas , muy por encima de Simpatía y Embaucador . Es un tipo con éxito entre las nenas, se diverte con su familia , causa furor entre jovencitas estupefactas y ultimamente sale con una tia tan sumamente buena que , por sacarle algún fallo , juraría que los tatuajes de "Nací Paco pero moriré Susana" y "Soy el sodomizador del patio de reclusos" no le quedan tan fashion como ELLA cree que le sientan . |