Manuel Bonilla, y dejad que los niños se acerquen a mi musiquilla
Seguir los insondables caminos del Señor no resulta siempre tarea fácil, pero mucho más duro y largo se hace (sin connotaciones sexuales de ningún tipo, por el amor de Dios) cuando lo tienes que seguir a gatas. Continuamos con la programación infanticida, digo… infantil